viernes, 9 de agosto de 2013

Marco

 Marco teórico 
 


Los seres humanos han registrado los eclipses solares como sucesos importantes durante milenios. Se han encontrado referencias al respecto en algunos de los textos más antiguos, incluidos antiguos documentos académicos chinos e incluso una línea de la Odisea de Homero que dice “el sol ha sido borrado del cielo”.

Es fácil imaginarse cómo debieron reaccionar nuestros primeros antepasados a la desaparición repentina del sol, y con el tiempo el fenómeno ha sido visto como fascinante y terrorífico, una señal de desagrado por parte de los dioses, o una profecía de la llegada de algo malo.

Estos extraños y fascinantes espectáculos celestes tienen lugar cuando la luna se alinea entre la Tierra y el Sol, impidiendo el paso de la luz solar y ensombreciendo nuestro planeta. Mientras que la Tierra gira, esta sombra se mueve a unos 2.250 kilómetros por hora, a lo largo de una línea llamada “el camino de la totalidad”.

Sólo quien observa el cielo desde dentro de este arco (normalmente, de unos 16.000 kilómetros de largo y unos 160 de ancho) puede presenciar un eclipse total. Quien se encuentra cerca de él ve un eclipse solar parcial en el que no desaparece todo el sol. Los que se encuentran más lejos no ven nada de nada.
Un eclipse total comienza como si el sol hubiera recibido un mordisco apenas apreciable. Durante la siguiente hora, más o menos, esta mancha crece y finalmente consume el sol, convirtiendo el día en noche. Este estado, llamado totalidad, puede durar hasta siete minutos y medio, aunque normalmente se queda en la mitad de eso.
Durante la totalidad, la única parte visible del sol es su corona, la atmósfera externa, por lo general oculta, que brilla en la oscuridad como un aro de fuego. Cuando el sol comienza a reaparecer, a menudo existe un brillo centelleante en un punto de la corona que da lugar a lo que se conoce como el efecto del anillo de diamantes. En el espacio de una hora, la luz solar regresa.


Sólo durante la luna nueva
Los eclipses sólo tienen lugar durante la fase de luna nueva, cuando la luna se mueve hacia el lado de la Tierra que da al Sol. Sin embargo, dado que la Luna gira alrededor de la Tierra con un ligero ángulo de inclinación, los tres cuerpos celestes sólo se alinerarán en el mismo plano, de forma que se dé el eclipse, cada cierto tiempo.

Curiosamente, los eclipses totales sólo son posibles sobre la Tierra, ya que son una coincidencia fortuita: el diámetro de la Luna y la distancia de ésta a la Tierra hacen que su tamaño relativo sea el justo para cubrir el Sol. Si la luna fuera más pequeña o estuviera más alejada, sólo veríamos eclipses parciales. De hecho, dentro de unos mil millones de años, la Luna se habrá alejado tanto de la Tierra que ya no habrán eclipses solares nunca más.

Otro tipo de eclipse solar, el eclipse anular, tiene lugar cuando la órbita elíptica de la Luna la aleja lo suficiente para que no tenga el tamaño necesario para cubrir el Sol. En este caso, el eclipse se presenta como un círculo oscurecido rodeado de luz solar.

Los eclipses totales ocurren cada uno o dos años, mientras que los eclipses parciales tienen una media de unas dos veces y media al año. Sin embargo, dado que son visibles desde una región tan pequeña de la Tierra cada vez, la posibilidad de ver un eclipse total desde cualquier punto de ésta es de menos de una vez en la vida.
Ver un eclipse solar puede ser una experiencia inolvidable, pero los expertos recomiendan prudencia. Mirar directamente al Sol a través de un telescopio o de prismáticos (o incluso sin utilizar nada) puede provocar daños en los ojos e incluso ceguera permanente.
La Luna pasará por delante del Sol hoy domingo 20 de mayo, causando un eclipse solar anular que podrá verse desde el sureste de Asia, en el Océano Pacífico y en la parte occidental de América del Norte, según ha informado la NASA. Será el primer eclipse solar del año.
El eclipse anular tiene lugar cuando la sombra de la Luna no alcanza a cubrir totalmente el Sol y el astro se ve como un anillo luminoso. Se espera que en esta ocasión la Luna cubra hasta en un 94 por ciento de la estrella.
El primer lugar donde se verá el fenómeno astronómico será el sur de China. En Estados Unidos está previsto que el eclipse comience en torno a las 17.30, hora del Pacífico (00.30 GMT) y, en un proceso que durará unas dos horas, la Luna irá cubriendo el Sol dejando pasar solo unos rayos solares que dibujarán un anillo en el cielo. La "trayectoria de anularidad", es decir la franja por la que pasará, tendrá unos 321 kilómetros de ancho pero atravesará varios centros urbanos como Tokio (Japón), Reno (Nevada), Alburquerque (Nuevo México)...
La Luna pasará por delante del Sol hoy domingo 20 de mayo, causando un eclipse solar anular que podrá verse desde el sureste de Asia, en el Océano Pacífico y en la parte occidental de América del Norte, según ha informado la NASA. Será el primer eclipse solar del año.
El eclipse anular tiene lugar cuando la sombra de la Luna no alcanza a cubrir totalmente el Sol y el astro se ve como un anillo luminoso. Se espera que en esta ocasión la Luna cubra hasta en un 94 por ciento de la estrella.
El primer lugar donde se verá el fenómeno astronómico será el sur de China. En Estados Unidos está previsto que el eclipse comience en torno a las 17.30, hora del Pacífico (00.30 GMT) y, en un proceso que durará unas dos horas, la Luna irá cubriendo el Sol dejando pasar solo unos rayos solares que dibujarán un anillo en el cielo. La "trayectoria de anularidad", es decir la franja por la que pasará, tendrá unos 321 kilómetros de ancho pero atravesará varios centros urbanos como Tokio (Japón), Reno (Nevada), Alburquerque (Nuevo México)...




Exterior solar.
El exterior solar es la parte de nuestra estrella que sí puede ser observada visualmente. Consta de la fotosfera, cromosfera y corona, las tres partes de la atmósfera solar.

La fotosfera es la superficie visible del Sol. Ésta no es sólida, tal y como en la Tierra, ya que el Sol está totalmente compuestos por los gases anteriormente dichos, desde su interior hasta el exterior.

La fotosfera tiene un grosor de unos 500 km. y debe su nombre a que es de ella de donde parte la mayoría de la luz solar que recibimos. Por debajo de esta capa también se irradia pero debido a que son mucho más densas no dejan escapar la luz (son opacas). La fotosfera es la capa de la atmósfera solar lo suficientemente densa como para emitir luz y permitir que la luz escape fuera de ella.

La mayoría de la luz radiada que llega a la Tierra procede de una parte de la fotosfera que posee una temperatura de 6000° K. También recibimos algo de energía procedente de otra parte más interna de ésta con unos 8000° K. y de otra más externa a 4000° K. Esto es, la luz solar que recibimos es una mezcla de energía emitida por gases a distintas temperaturas.
La fotosfera no es una capa uniforme, si no que está compuesta por celdas denominadas gránulos. Los gránulos tienen alrededor de 1500 km de diámetro y se separan de otros por zonas más oscuras. Éstas estructuras tienen una vida de alrededor de 10 minutos antes de que se disipen o mezclen con otros gránulos vecinos. Se cree que los gránulos están producidos por la convección solar, haciendo que masas calientes de gases suban a la superficie, se enfríen y vuelvan a bajar.
Aún existen otras estructuras algo mayores, los supe gránulos, que contendrían alrededor de 300 gránulos y una esperanza de vida de un día terrestre. La cromosfera está situada por encima de la fotosfera siendo mucho más tenue que ésta última, por tanto, se nos presenta invisible en condiciones normales. Tan sólo en los eclipses de Sol y durante algunos pocos segundos se puede detectar, en los instantes en que la Luna cubre la fotosfera.
La cromosfera tiene un grosor de 10.000 km. y debe su nombre a que, durante los eclipses solares se presenta con un color rosado. Croma es una palabra de origen griego que significa color.
En la cromosfera la temperatura aumenta paulatinamente desde los 4.000° K hasta 500.000° K, ya en el límite con la corona solar.
Cerca de la fotosfera la densidad es notable, sin embargo, justo al inverso que la temperatura, ésta decrece al acercarnos a la corona, tanto que prácticamente se podría considerar un vacío perfectos.


Sección del Sol
En la cromosfera se pueden encontrar las espículas, unas estructuras parecidas a unas llamas de entre 100 y 1000 km de diámetro. Las espículas pueden llegar a alcanzar 10.000 km por encima de la fotosfera y tienen una vida de 5 a 15 minutos. Las espículas tienen una temperatura de 10.000° K.

La corona es la parte más exterior de la atmósfera solar. En la antigüedad sólo era posible detectarla durante los eclipses totales de Sol, hasta que en el siglo XIX se inventó el coronógrafo, un aparato que oculta el disco solar. Sin embargo los coronógrafos, aún en las mejores condiciones atmosféricas, sólo permiten detectar una reducida parte de la corona. La corona solar puede alcanzar una distancia de hasta 15 diámetros solares.

1 comentario:

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